Pensá en dos escenarios. En el primero, encontrás un billete de cierto valor en la calle. En el segundo, perdés un billete del mismo valor. Aunque el monto es idéntico, la mayoría de las personas describe la pérdida como mucho más intensa emocionalmente que la ganancia. Este fenómeno, tan cotidiano que casi pasa desapercibido, tiene nombre propio en la teoría de la decisión: aversión a la pérdida.

El origen: una colaboración en Israel en los años setenta

El concepto fue formalizado por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, quienes trabajaron juntos durante años en las universidades Hebrea de Jerusalén y de Stanford. En 1979 publicaron en la revista Econometrica el artículo "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk", uno de los trabajos más citados de la economía del siglo XX, en el que presentaron un modelo alternativo a la teoría de la utilidad esperada para describir cómo deciden realmente las personas, y no solo cómo "deberían" decidir según un modelo idealizado.

En los experimentos originales de Kahneman y Tversky, las pérdidas pesaban psicológicamente entre 1,5 y 2,5 veces más que las ganancias equivalentes.

Qué es exactamente la aversión a la pérdida

Dentro de la teoría de las perspectivas, Kahneman y Tversky propusieron que las personas no evalúan los resultados en términos absolutos de riqueza final, sino como ganancias o pérdidas relativas a un punto de referencia (por ejemplo, la situación actual). Y, crucialmente, la función que describe cómo se percibe ese cambio no es simétrica: la curva es más empinada del lado de las pérdidas que del lado de las ganancias. En otras palabras, perder una cantidad genera más malestar del que genera placer ganar esa misma cantidad.

Este hallazgo ayudó a explicar comportamientos que la teoría de la utilidad esperada tradicional no lograba justificar bien, como por qué las personas suelen mantener decisiones que ya no les convienen con tal de "no cerrar la pérdida", o por qué tienden a ser más cautelosas para proteger lo que ya tienen que para buscar ganancias adicionales del mismo tamaño.

El reconocimiento posterior

El trabajo conjunto de Kahneman y Tversky sentó las bases de lo que hoy se conoce como economía del comportamiento. Amos Tversky falleció en 1996; en 2002, Daniel Kahneman recibió el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel —que no se otorga de forma póstuma— "por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre". En su discurso y en trabajos posteriores, Kahneman reconoció explícitamente la contribución central de Tversky en el desarrollo de estas ideas.

Una precisión importante

Este artículo describe un hallazgo de la psicología y la economía del comportamiento, con fines históricos y educativos. No constituye asesoría financiera ni psicológica. Mareonsi no está afiliado a ninguna universidad, comité de premios o entidad financiera mencionada en este texto.

Fuentes consultadas

  1. Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk". Econometrica, 47(2), 263–291.
  2. Tversky, A., & Kahneman, D. (1991). "Loss Aversion in Riskless Choice: A Reference-Dependent Model". The Quarterly Journal of Economics, 106(4), 1039–1061.
  3. The Royal Swedish Academy of Sciences (2002). Press release: The Prize in Economic Sciences 2002, Daniel Kahneman.